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Conjuntivitis

Mar 6 '18 | por My Animal LIFE

Conjuntivitis folicular:

Se trata de una conjuntivitis cuya causa se desconoce, caracterizada por la formación de folículos en la membrana nictitante y la conjuntiva palpebral, que cursa con enrojecimiento y secreción mucosa. Su origen puede ser inmunomediado, deberse a una irritación crónica (por ejemplo, como la que se produce a causa de algunos problemas en los párpados) o incluso a problemas alérgicos. Afecta principalmente a animales jóvenes y suele resolverse cuando el animal crece. El diagnóstico se realiza mediante la observación de los folículos o por raspados de la conjuntiva. El tratamiento consiste en administrar colirios a base de corticoide.

Conjuntivitis alérgica:

En muchos animales con alergia alimentaria o atopia, la conjuntivitis es uno de los signos que podemos encontrar con frecuencia, pudiendo incluso ser el único. Nuestra mascota presentará enrojecimiento de la conjuntiva y picor intenso. Con el tiempo pueden aparecer folículos. El diagnóstico se realizará mediante pruebas de alergia y el tratamiento consistirá en eliminar el alérgeno (es decir, la causa de la alergia, que frecuentemente será el polvo y toxinas bacterianas) y aplicar antiinflamatorios tópicos y lágrima artificial.

Conjuntivitis plasmocítica:

es una inflamación de la conjuntiva cuyo origen es inmunomediado. En ocasiones, además de conjuntivitis se observa queratitis (inflamación de la córnea) crónica, también inmunomediada. Se cree que la radiación ultravioleta puede activar este tipo de conjuntivitis.

Conjuntivitis en perros: Problema ocular más frecuente canino

Conjuntivitis bacterianas:

este tipo de conjuntivitis suele ser secundaria a alteraciones de los párpados, traumatismos e incluso problemas crónicos en la piel. También puede desarrollarse por queratoconjuntivitis seca, enfermedad de la que hablaremos después, en la que la producción de lágrima es menor de lo habitual. Podemos diagnosticar conjuntivitis bacterianas mediante raspados conjuntivales, en los que veremos bacterias y células inflamatorias, además de otros tipos de células indicadoras de inflamación e infección. Cuando exista sospecha de causa bacteriana, deberemos tratar la conjuntivitis con antibiótico tópico, dependiendo la frecuencia de la gravedad del caso. Si existen recaídas o el animal no mejora, puede ser necesario realizar un antibiograma, en el que el laboratorio nos diga qué antibiótico es efectivo frente a las bacterias que están produciendo la conjuntivitis.

Conjuntivitis parasitarias:

existe un gusano que en ocasiones aparece en el ojo de nuestras mascotas denominado Thelazia. Se trata de finas larvas que suelen encontrarse bajo la membrana nictitante y provocan la aparición signos clínicos como lagrimeo y conjuntivitis. Muchas veces los signos empeoran porque debido al picor que sienten los animales, se rascan. Estos parásitos se transmiten porque moscas ponen huevos en la conjuntiva ocular, y cuanta más secreción (lagrimeo) mayor es la probabilidad de que las moscas acudan a alimentarse y aumente la parasitación. El tratamiento en este caso consiste en retirar las larvas y la aplicación de una pipeta antiparasitaria o baños con agentes antiparasitarios. En general, los síntomas desaparecen en 3 días, pero se recomienda repetir la desparasitación externa para evitar recaídas.

Conjuntivitis traumática:

igual que ocurría en los gatos, cualquier impacto en la conjuntiva e incluso en la córnea (capa externa y transparente del globo ocular) puede desencadenar conjuntivitis. Un ejemplo muy frecuente en perros son las úlceras corneales, cuyo origen puede deberse a arañazos, erosiones, contacto con productos químicos, roce continuo con pestañas ectópicas (que se sitúan en el borde del párpado y contactan con la córnea, lesionándola finalmente). El diagnóstico de una úlcera se realiza, como ya comentamos, mediante el test de fluoresceína, que teñirá la córnea en las zonas lesionadas. Su tratamiento será a base de antibiótico y antiinflamatorio principalmente, y nunca con corticoides, ya que estos pueden agravar la úlcera hasta el punto de que se perfore el globo ocular.

Enfermedades sistémicas:

Existen muchas enfermedades sistémicas que provocan conjuntivitis, como puede ser el virus del moquillo, la parasitosis por Erlichia o por Leishmania. En este caso el diagnóstico se realizará por la observación de otros signos clínicos y en algunos casos por raspados conjuntivales (en el caso del moquillo, pueden ser de utilidad). El tratamiento consistirá en actuar frente a la enfermedad subyacente, es decir, la enfermedad sistémica que ha dado lugar entre otros signos, a la conjuntivitis.

No podemos olvidar hablar de la queratoconjuntivitis seca. En esta enfermedad, los animales producen menos lágrima de la habitual, siendo nula en algunas ocasiones. La sintomatología que observaremos en estos casos, será enrojecimiento de la conjuntiva y presencia de moco principalmente. No debemos confundir este moco con secreción purulenta, ya que el origen no es infeccioso. El problema va evolucionando si no se pone tratamiento, llegando a producir hipertrofia (crecimiento excesivo y anormal) de la conjuntiva. Para diagnosticar este problema, se emplea el test de Schirmer, que mide la producción de lágrima. El motivo de que un animal reduzca la producción de lágrima puede ser una obstrucción del conducto lacrimal o bien una causa desconocida que se cree inmunomediada, es decir, que el organismo reacciona frenando la producción de lágrima. Por ello, el tratamiento comienza con el uso de inmunomoduladores como la ciclosporina, junto con lágrima artificial.

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