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Sarna canina

Mar 5 '18 | por My Animal LIFE

La sarna sarcóptica es una enfermedad que se debe tener en cuenta en cualquier paciente que muestre prurito intenso. Su presentación puede estar enmascarada por diferentes tratamientos, por lo que hay que aplicar diversas técnicas diagnósticas.

La sarna sarcóptica se ha asociado tradicionalmente a mascotas de ámbito rural o que se mantienen en condiciones sanitarias deficientes. Por tanto, se sospechaba que padecían esta enfermedad parasitaria principalmente perros de caza o cachorros procedentes de criaderos o tiendas donde la salubridad era deficiente. En la actualidad este perfil de paciente tipo no se debería aplicar en todos los casos, ya que la sarna sarcóptica se diagnostica a menudo en pacientes de entornos urbanos en condiciones higiénico-sanitarias óptimas. Del mismo modo, el cuadro clínico a menudo no presenta el aspecto clásico, ya que el diagnóstico precoz y/o el enmascaramiento ocasionado por terapias concomitantes antipruriginosas, pueden distorsionar en gran medida el cuadro lesional.

En este artículo haremos un breve recorrido por la etiopatogenia, el cuadro clínico, el diagnóstico y el tratamiento de la sarna sarcóptica canina y pondremos especial énfasis en la inclusión de esta enfermedad en el diagnóstico diferencial de todo proceso cutáneo que curse con prurito intenso, independientemente del origen o hábitat del animal afectado.

 

Etiopatogenia

La sarna sarcóptica es una dermatosis parasitaria contagiosa producida por el ácaro Sarcoptes scabiei var. canis. Este ácaro tiene un tamaño de 200 a 400 micras, y presenta un marcado dimorfismo sexual: las hembras son de tamaño sensiblemente mayor que los machos. En los dos pares de patas anteriores tiene largos pedúnculos no articulados con ventosas terminales, mientras que los dos pares de patas posteriores no se extienden fuera de los márgenes del cuerpo (figura 1). La duración de su ciclo biológico es de 12 a 15 días, durante los cuales se alimenta de detritus cutáneos en la superficie córnea de la epidermis. Las hembras grávidas excavan galerías en el estrato córneo superficial, donde depositan los huevos. Tras eclosionar, las larvas se dirigirán de nuevo a la superficie epidérmica

para realizar la muda. La vida media de Sarcoptes en el medio ambiente es muy reducida, y depende de las condiciones climáticas, pero habitualmente es de 2 o 3 días. Por tanto la transmisión suele ser directa, a partir del contacto estrecho con animales enfermos, aunque es posible también la transmisión indirecta o por fómites, en ambientes donde la densidad del parasito sea muy elevada.

La sarna sarcóptica es capaz de producir reacciones de hipersensibilidad de tipo I, III y IV en el hospedador. Este mecanismo de hipersensibilidad parece ser la causa fundamental del prurito, lo que explicaría que a menudo un número muy reducido de ácaros pueda ser responsable de un cuadro con un prurito extremo.

Desde el punto de vista zoonótico la sarna sarcóptica es una enfermedad transmisible, si bien los ácaros no pueden reproducirse sobre la piel humana, debido a su incapacidad para excavar galerías sobre ésta. De este modo, las personas afectadas presentarán cuadros papulares pruriginosos en el tronco y/o extremidades, que a menudo cursan de modo pasajero, y es un proceso presumiblemente subdiagnosticado con frecuencia.

 

Cuadro clínico

El síntoma predominante en sarna sarcóptica canina es un prurito muy intenso. El animal afectado se muerde, se lame y se rasca de modo insistente y, en muchos casos, no puede efectuar tareas cotidianas como alimentarse, pasear o dormir, sin tener que realizar frecuentes interrupciones para rascarse.

Las lesiones se localizan regularmente en zonas de poca densidad capilar o zonas glabras, como los bordes de los pabellones auriculares, los codos, los tarsos, las ingles y la región esternal.

Las lesiones primarias son de tipo papular y van acompañadas de eritema difuso y costras superficiales y adherentes. No obstante, debido al autotraumatismo severo, a menudo las lesiones secundarias son predominantes, en forma de alopecia, erosiones, excoriaciones, liquenificación e hiperpigmentación, estas últimas en los casos más crónicos, que a menudo se ven complicados con pioderma superficial y/o sobrecrecimiento por Malassezia pachydermatis.

En la bibliografía es frecuente encontrar casos muy avanzados donde la alopecia y la hiperpigmentación son muy acusadas y extensas; este aspecto “típico” es hoy en día muy inusual en la práctica clínica diaria, debido principalmente a la precocidad en el diagnóstico y a la aplicación de productos con eficacia parcial como el fipronil. Por tanto, nunca deberíamos descartar una sarna sarcóptica en nuestro diagnóstico diferencial porque no presente el aspecto clínico clásico.

 

Diagnóstico diferencial

Se deben incluir en el diagnóstico diferencial todos los procesos cutáneos que cursen prurito, como síntoma principal:

Dermatitis atópica canina (DAC).

Reacción adversa a alimentos (RAA).

Dermatitis alérgica a la picadura de pulgas (DAPP).

Pioderma superficial.

Dermatitis por Malassezia.

Pruebas diagnósticas

 

El diagnóstico se cimenta en cuatro pilares fundamentales.

 

Anamnesis y reflejo otopodal

En la anamnesis debemos recopilar todos los datos posibles sobre el hábitat del animal afectado, así como visitas a lugares donde el contagio de esta enfermedad sea más habitual (como albergues, peluquerías o exposiciones caninas), y la posible presencia de lesiones en los propietarios.

 

En los perros afectados de sarna sarcóptica se observa reflejo otopodal positivo: en el 80% de los casos el perro intenta rascarse con la pata trasera cuando se frota el pabellón auricular ipsilateral. Esta prueba es solo indicativa y nunca debe servir para confirmar el diagnóstico, ya que a menudo otras entidades pruríticas como dermatitis atópica, pueden presentar también reflejo otopodal positivo.

 

Raspados cutáneos múltiples

Se deben realizar un mínimo de cinco raspados cutáneos superficiales y extensos, en las zonas donde es más probable localizar al parásito:

Márgenes auriculares y zona del pliegue del bolsillo de Henry.

Codos y tarsos.

Lesiones papulares recientes no traumatizadas.

Aun en el caso de que la selección del lugar de raspado sea la idónea, hasta en el 50-75% de los casos el resultado puede ser negativo en animales parasitados por Sarcoptes. Por tanto, la visualización del parásito adulto, formas inmaduras, huevos o deyecciones en el raspado es un hallazgo diagnóstico suficiente para la confirmación del diagnóstico presuntivo de sarna sarcóptica, pero el hecho de que el resultado del raspado sea negativo, no descarta la enfermedad en ningún caso.

 

Diagnóstico mediante ensayo terapéutico

A menudo, si la sospecha clínica lo demanda, es necesario realizar un ensayo terapéutico con un acaricida de eficacia contrastada para descartar con absoluta certeza la posibilidad de que el paciente padezca sarna sarcóptica.

 

Serología ELISA para IgG frente a Sarcoptes

Actualmente esta técnica presenta un elevado nivel de sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de sarna sarcóptica. Es importante considerar que para optimizar el resultado de la serología, el animal debe padecer sarna sarcóptica desde hace 3 o 4 semanas como mínimo, ya que de lo contrario el nivel de IgG puede no ser detectable y dar como resultado un falso negativo. Su empleo también es interesante para realizar el seguimiento del tratamiento de la enfermedad, ya que si éste es exitoso se producirá un descenso del título de anticuerpos en 1-3 meses.

 

Tratamiento

Siempre debemos aplicar el tratamiento a todos los animales que compartan hábitat, independientemente de las manifestaciones clínicas de cada uno de ellos en el momento del diagnóstico.

Tradicionalmente se han empleado lactonas macrocíclicas inyectables, como ivermectina o moxidectina, destinadas a animales de abasto, a dosis de 300 µg/kg cada 15 días en tres aplicaciones. Es importante destacar que esta presentación carece de registro para su empleo en animales de compañía y por tanto, dado que existen alternativas de eficacia probada y registrada para su empleo en pequeños animales, su administración es desaconsejable.

Hoy en día el tratamiento de elección es el empleo de productos spot-on:

Selamectina, a dosis de 6 mg/kg en 3 aplicaciones cada 21 días.

Moxidectina al 2,5% junto con imidacloprid al 10%, tres aplicaciones mensuales.

Ambas presentaciones tienen licencia e indicación para tratar la sarna sarcóptica canina y son, en general, muy bien toleradas, incluso en animales jóvenes (a partir de 6 semanas) o razas sensibles a las avermectinas como Collie, Pastor Inglés o sus cruces.

El tratamiento del ambiente sólo suele ser necesario en colectividades, para evitar la reinfestación, y hay que poner el foco de nuestra actuación en la eliminación del material potencialmente contaminado como camas, cepillos o alfombras.

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