Toxoplasmosis y gatos

Foto: MiNe (CC BY 2.0), vía Wikimedia Commons.

La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito, Toxoplasma gondii. Es muy conocida porque puede afectar al bebé si una mujer se infecta por primera vez durante el embarazo. Por miedo a ella, muchas familias abandonan a su gato, algo que casi nunca es necesario.

El papel del gato

El gato es el único animal en el que el parásito completa su ciclo. Un gato se infecta al comer presas (ratones, aves) o carne cruda, y entonces elimina huevos (ooquistes) en sus heces, normalmente solo durante una a tres semanas, una vez en la vida. Esos huevos no son contagiosos al instante: necesitan entre uno y cinco días en el ambiente para volverse infectivos.

Cómo se contagian realmente las personas

  • Comiendo carne cruda o poco cocida, una de las vías más frecuentes.
  • Comiendo frutas o verduras mal lavadas, o tocando tierra contaminada sin lavarse las manos.
  • Más raramente, al limpiar areneros con heces de varios días de un gato que está eliminando huevos.

Acariciar a un gato no transmite la toxoplasmosis.

Precauciones en el embarazo

  • Que otra persona limpie el arenero; si no es posible, usar guantes y lavarse bien las manos.
  • Limpiar el arenero a diario, antes de que los huevos se vuelvan infectivos.
  • No comer carne cruda o poco cocida ni embutidos crudos, y lavar bien frutas y verduras.
  • Usar guantes al trabajar en el jardín.
  • Alimentar al gato con comida comercial o cocida y, si es posible, mantenerlo dentro de casa.
  • Consultar al médico: un análisis de sangre puede indicar si ya se tuvo la infección antes.

En el gato

La mayoría de los gatos infectados no tiene síntomas. A veces puede causar problemas oculares, respiratorios o neurológicos, sobre todo en gatos con defensas bajas; el veterinario puede tratarla con antibióticos.

Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario. Ante cualquier síntoma, consulta a tu veterinario.