Foto: MiNe (CC BY 2.0), vía Wikimedia Commons.
La diabetes mellitus aparece cuando el organismo no produce suficiente insulina o no responde bien a ella, y el azúcar se acumula en la sangre. En los gatos se parece a la diabetes tipo 2 de las personas y está muy relacionada con el sobrepeso.
Factores de riesgo
- Sobrepeso y obesidad.
- Edad: gatos de más de 7 años.
- Sedentarismo.
- Dietas muy altas en carbohidratos.
- Algunos medicamentos, como los corticoides.
Síntomas
- Toma mucha agua y orina en grandes cantidades.
- Come más, pero pierde peso.
- Decaimiento.
- En casos avanzados, camina apoyando todo el talón de las patas traseras (por daño de los nervios).
- Vómitos, falta de apetito y debilidad pueden indicar una complicación grave (cetoacidosis), que es una urgencia.
Tratamiento
- Insulina inyectada bajo la piel, normalmente dos veces al día. Con práctica, la mayoría de los dueños aprende a hacerlo sin problemas.
- Dieta baja en carbohidratos y alta en proteína, idealmente húmeda.
- Pérdida de peso gradual si tiene sobrepeso.
- Controles de glucosa en la clínica o en casa.
Muchos gatos tratados a tiempo entran en remisión: dejan de necesitar insulina, aunque deben mantener la dieta y los controles.
Cuidado con la hipoglucemia
Una dosis excesiva de insulina puede bajar demasiado el azúcar: el gato se ve débil, desorientado, tiembla o convulsiona. Frótale un poco de miel o jarabe en las encías y llama de inmediato al veterinario. Nunca cambies la dosis sin indicación.
Prevención
Mantener un peso saludable, fomentar el juego y la actividad, y controlar la cantidad de comida son las mejores formas de reducir el riesgo.
Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario. Ante cualquier síntoma, consulta a tu veterinario.
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