Foto: Tokumeigakarinoaoshima (CC0), vía Wikimedia Commons.
El virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), conocido popularmente como «sida felino», es un virus que debilita poco a poco el sistema inmunológico del gato. Muchos gatos positivos viven años con buena calidad de vida si reciben los cuidados adecuados.
Cómo se contagia
Principalmente por mordeduras profundas, en peleas entre gatos. Por eso es más frecuente en machos enteros que salen al exterior. El contagio por compartir platos o acicalarse es poco frecuente. No se contagia a personas ni a otros animales que no sean gatos.
Síntomas
Después de la infección puede haber fiebre y ganglios inflamados, y luego una larga etapa sin síntomas que puede durar años. Más adelante pueden aparecer:
- Inflamación de las encías y la boca (gingivoestomatitis).
- Infecciones repetidas de piel, ojos, vías respiratorias o intestino.
- Pérdida de peso y apetito.
- Fiebre recurrente.
Diagnóstico
Se detecta con un test rápido de sangre, generalmente junto con el de leucemia felina. En gatitos menores de seis meses un resultado positivo puede deberse a anticuerpos de la madre, por lo que se repite más adelante.
Si tu gato es positivo
- Mantenlo dentro de casa para protegerlo de infecciones y evitar que contagie a otros gatos.
- Esterilízalo, para reducir peleas.
- Controles veterinarios cada seis meses, con atención especial a la boca.
- Alimentación de calidad, sin carne cruda.
- Tratar pronto cualquier infección.
Un gato con FIV puede convivir con otros gatos que no pelean entre sí, ya que el contagio sin mordeduras es raro.
Prevención
Esterilizar, evitar que los gatos salgan sin supervisión y hacer el test a todo gato nuevo antes de juntarlo con otros.
Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario. Ante cualquier síntoma, consulta a tu veterinario.
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