Enfermedad renal en perros

Foto: Linsenhejhej (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.

Los riñones filtran la sangre, eliminan los desechos por la orina y regulan el agua, las sales y la presión arterial. Cuando dejan de funcionar bien, los desechos se acumulan en el cuerpo. Hay dos formas muy distintas de enfermedad renal: la aguda y la crónica.

Insuficiencia renal aguda

Aparece de repente, en horas o días. Es una urgencia, pero a veces es reversible si se trata a tiempo. Sus causas más comunes son:

  • Tóxicos: anticongelante (etilenglicol, de sabor dulce, muy peligroso), uvas y pasas, lirios en gatos, medicamentos como el ibuprofeno, algunos raticidas.
  • Infecciones, como la leptospirosis.
  • Obstrucción de las vías urinarias, deshidratación grave, golpe de calor.

Enfermedad renal crónica

Es una pérdida lenta e irreversible de la función de los riñones durante meses o años. Es frecuente en perros mayores. Los síntomas suelen aparecer cuando ya se ha perdido cerca de dos tercios de la función renal. Puede deberse al envejecimiento, a enfermedades hereditarias en algunas razas (shih tzu, lhasa apso, bull terrier, cocker spaniel, samoyedo), a infecciones como la leishmaniosis o a una insuficiencia aguda previa.

Síntomas

  • Bebe mucha agua y orina mucho, a veces se orina en casa o de noche.
  • Falta de apetito y pérdida de peso.
  • Vómitos, a veces con sangre.
  • Decaimiento y debilidad.
  • Mal aliento con olor a amoníaco, úlceras en la boca.
  • Pelo sin brillo, encías pálidas por anemia.
  • En la forma aguda: orina muy poco o nada, vómitos intensos y decaimiento grave.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre: creatinina, urea, SDMA (detecta el problema antes que la creatinina), fósforo y potasio.
  • Análisis de orina: densidad y proteínas.
  • Medición de la presión arterial.
  • Ecografía de los riñones.

Con estos datos, el veterinario clasifica la enfermedad crónica en estadios del 1 al 4 (clasificación IRIS), lo que guía el tratamiento.

Tratamiento

  • Aguda: hospitalización con sueros intravenosos, tratamiento de la causa (antídotos, antibióticos) y, en algunos centros, diálisis.
  • Crónica: no tiene cura, pero se puede frenar su avance y mejorar mucho la calidad de vida:
    • Dieta renal veterinaria, baja en fósforo y con proteína de calidad: es la medida que más alarga la vida.
    • Agua fresca siempre disponible; a veces sueros bajo la piel en casa.
    • Medicamentos para la presión arterial, la pérdida de proteína por la orina, las náuseas y el fósforo alto.
    • Controles de sangre y orina periódicos.

Prevención

  • Nunca le des uvas, pasas ni medicamentos para personas.
  • Guarda el anticongelante y los raticidas fuera de su alcance y limpia cualquier derrame.
  • Vacuna contra la leptospirosis en zonas de riesgo.
  • Análisis de sangre y orina anuales a partir de los 7 años, para detectarla en fases tempranas.

Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario.