Foto: Aliénor Wayne (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Una convulsión es una descarga eléctrica anormal en el cerebro que provoca movimientos involuntarios, pérdida de conciencia o cambios de comportamiento. La epilepsia es cuando un perro tiene convulsiones que se repiten. Ver a tu perro convulsionar asusta mucho, pero la mayoría de las crisis duran poco y la epilepsia se puede controlar con tratamiento.
Cómo es una convulsión
- Antes (a veces): inquietud, busca a su dueño, se esconde, babea.
- Durante: cae de lado, se pone rígido, mueve las patas como si pedaleara, mastica, babea, puede orinarse o defecarse. No responde. Suele durar entre 1 y 3 minutos.
- Después: desorientación, tambaleo, ceguera temporal, mucha sed o hambre, cansancio. Puede durar minutos u horas.
- También hay convulsiones focales: tics en la cara, movimientos de una pata, «cazar moscas» en el aire o conductas extrañas sin perder la conciencia.
Qué hacer durante una convulsión
- Mantén la calma y aleja objetos con los que pueda golpearse; aléjalo de escaleras y piscinas.
- No metas la mano en su boca: el perro no se traga la lengua, y puede morderte sin querer.
- No intentes sujetarlo ni moverlo, salvo que esté en peligro.
- Baja las luces y el ruido.
- Mira el reloj y, si puedes, grábalo en video: ayuda mucho al veterinario.
- Después, déjalo recuperarse en un lugar tranquilo y no le des comida ni agua hasta que esté totalmente consciente.
Cuándo es una urgencia
- Una convulsión que dura más de 5 minutos.
- Dos o más convulsiones en 24 horas, o varias seguidas sin recuperarse entre ellas.
- Es la primera convulsión de su vida.
- Sospechas que comió algo tóxico. Ver intoxicaciones.
En estos casos, llévalo de inmediato al veterinario.
Causas
- Epilepsia idiopática (sin causa encontrada, probablemente hereditaria): la más común. Suele empezar entre los 6 meses y los 6 años. Es frecuente en border collie, pastor australiano, beagle, labrador, golden retriever, pastor alemán, bóxer, caniche, husky siberiano y teckel.
- Causas en el cerebro: tumores, inflamación, traumatismos, malformaciones. Son más probables si las convulsiones empiezan después de los 6 años o antes de los 6 meses.
- Causas fuera del cerebro: intoxicaciones (chocolate, xilitol, raticidas, insecticidas, plantas), azúcar baja, enfermedades del hígado o los riñones, golpe de calor, moquillo.
Diagnóstico
El veterinario hace un examen completo y análisis de sangre y orina para descartar otras causas. Según la edad y los síntomas, puede indicar una resonancia magnética del cerebro y un análisis del líquido cefalorraquídeo. Si todo es normal, el diagnóstico es epilepsia idiopática.
Tratamiento
- Se suele empezar un tratamiento cuando las convulsiones son frecuentes (por ejemplo, dos o más en seis meses), muy largas o en racimos.
- Antiepilépticos diarios, de por vida en la mayoría de los casos. El objetivo es reducir la frecuencia y la intensidad de las crisis, aunque no siempre desaparecen.
- Dales los medicamentos a la misma hora y nunca los suspendas de golpe: puede provocar convulsiones graves.
- Controles de sangre periódicos para ajustar la dosis y vigilar el hígado.
- Lleva un diario de crisis: fecha, hora, duración y cómo fue.
- El veterinario puede darte un medicamento de rescate para usar en casa durante una crisis larga.
Con un buen control, la mayoría de los perros con epilepsia lleva una vida feliz y casi normal.
Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario.
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