Torsión gástrica en perros

Foto: Canarian (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

La torsión gástrica, o síndrome de dilatación-vólvulo gástrico, es una de las urgencias más graves en perros. El estómago se llena de gas y se dilata, y luego gira sobre sí mismo. Al girar, se cierran la entrada y la salida del estómago, se corta la circulación de la sangre y el perro entra en shock. Sin cirugía urgente, puede morir en pocas horas.

Perros con más riesgo

  • Razas grandes y gigantes de pecho profundo: gran danés, pastor alemán, dóberman, san bernardo, braco de Weimar, setter irlandés, bóxer, mastín, akita, basset hound.
  • Perros mayores de 7 años.
  • Perros que comen una sola ración grande al día o comen muy rápido.
  • Perros con un familiar que la haya sufrido.
  • Perros nerviosos o estresados.

Síntomas

  • Abdomen hinchado y duro, como un tambor.
  • Arcadas e intentos de vomitar sin expulsar nada, o solo espuma o saliva.
  • Inquietud: se levanta y se echa, no encuentra posición.
  • Babeo abundante.
  • Dolor al tocarle el abdomen.
  • Respiración rápida, encías pálidas, debilidad y colapso.

Qué hacer

Llévalo de inmediato a una clínica veterinaria de urgencias, aunque sea de noche. Llama antes para avisar si puedes. No esperes a ver si mejora, no le des nada por boca y no intentes provocarle el vómito.

Tratamiento

  • Estabilización del shock con sueros intravenosos.
  • Descompresión del estómago con una sonda o una aguja para liberar el gas.
  • Cirugía urgente para devolver el estómago a su posición, revisar si hay partes dañadas y fijarlo a la pared del abdomen (gastropexia), para que no vuelva a girar.
  • Hospitalización y control del ritmo cardíaco durante varios días.

Prevención

  • Divide la comida en dos o tres raciones al día.
  • Usa comederos antivoracidad si come muy rápido.
  • Evita el ejercicio intenso una o dos horas antes y después de comer.
  • Evita que beba grandes cantidades de agua de golpe después de comer.
  • En razas de alto riesgo, pregunta al veterinario por una gastropexia preventiva, que puede hacerse aprovechando la esterilización.

Esta información es general y no reemplaza la consulta con un médico veterinario.