El terrario para reptiles

Foto: Fungus Guy (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Cuidados de reptiles · Guía 2 de 9

El terrario es el mundo entero de tu reptil. Un buen terrario no es solo una caja con vidrio: debe permitirle moverse, esconderse, asolearse y elegir entre zonas más cálidas y más frescas.

Tamaño: piensa en el adulto

El error más común es comprar un terrario para la cría. Los reptiles crecen rápido, y es mejor partir con el terrario definitivo o planificar el cambio. Algunas referencias para un adulto:

Como regla general, las especies terrestres necesitan superficie, y las trepadoras (arborícolas) necesitan altura.

Tipos de terrario

  • Vidrio con apertura frontal: el más común; permite ver bien al animal y alcanzarlo sin asustarlo desde arriba, como haría un depredador.
  • PVC o melamina: conservan mejor el calor y la humedad, útiles para serpientes como la pitón real.
  • Malla: para especies que necesitan mucha ventilación, solo en climas templados.

Todos deben tener buena ventilación y una tapa o puertas con cierre seguro: las serpientes son expertas en escapar.

Sustrato

El sustrato es el material del piso. Debe ser seguro si el animal lo traga por accidente y adecuado a la humedad que necesita:

  • Especies de desierto (dragón barbudo, gecko leopardo): mezcla de tierra y arena compactada, losas de piedra o, para crías, papel o alfombra de terrario. La arena suelta y fina puede causar impactación intestinal en ejemplares jóvenes.
  • Especies tropicales (pitón real, gecko crestado): fibra de coco, corteza de pino de terrario o mezclas que retienen humedad.
  • Evita la viruta de cedro o pino aromático, la arena de gato, la grava pequeña y los sustratos con polvo.

Escondites y decoración

Un reptil sin escondite vive estresado. Pon al menos dos escondites: uno en el lado caliente y otro en el lado frío, para que no tenga que elegir entre sentirse seguro o tener la temperatura correcta. Las especies que mudan seguido agradecen además un escondite húmedo (ver la guía de humedad y muda).

Agrega ramas firmes, piedras planas para asolearse y plantas naturales o artificiales. Asegura bien las piedras para que no se desplomen si el animal excava debajo.

Ubicación

Coloca el terrario en un lugar tranquilo, lejos de corrientes de aire, ventanas con sol directo (el vidrio actúa como invernadero y puede sobrecalentarlo) y del alcance de perros y gatos.